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Hace exactamente once años el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, pronunciaba su célebre discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas del cual destaca la frase “huele a azufre”, refiriéndose a la estela dejada por el entonces Presidente de los Estados Unidos George W. Bush a quien llamó “el diablo”. Aquel discurso sigue más vigente que nunca ante las amenazas y agresiones que se han materializado en fechas recientes por “el diablo” de turno Donald Trump con sus sanciones del pasado 25 de agosto contra Venezuela.
Y es que no debe quedarnos un ápice de dudas el carácter guerrerista, injerencista y colonialista del gobierno de Estados Unidos y su política internacional de “torcer el brazo” a cualquier país que se niegue a hacer lo que ellos quieran, tal como lo expresó otro “diablo”, Barack Obama.
Tales amenazas ratificadas por el Presidente de Estados Unidos Donald Trump en su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU este martes 19, es un clarísimo indicativo de que ésta será su tónica contra el gobierno de Venezuela al que acusó de “dictadura socialista” y no cesará en su empeño de acabar con la Revolución Bolivariana.
A pesar del concierto de gobiernos que han alzado su voz en favor de la paz y la no injerencia en los asuntos internos de cada país, el claro rechazo de países de la región contra la intervención militar anunciada por Trump y ratificada por su vicepresidente Mike Pence en su visita a mediados de agosto por Colombia, Argentina, Chile y Panamá, a pesar de los pronunciamientos de China y Rusia de no intervención en los asuntos internos de Venezuela y muy a pesar del rechazo manifestado por organizaciones internacionales como Alba, Unasur y Celac, los Estados Unidos procede como es su costumbre haciendo caso omiso a estos llamamientos.
Ante el reiterado discurso de odio del gobierno de Estados Unidos y su obstinación por erigirse como el dueño del mundo y su dominio geopolítico que pone en grave peligro a la especie humana con guerras e invasiones cuyo único propósito es la apropiación de los recursos naturales estratégicos como petróleo, minerales y agua, la respuesta categórica y unánime de los Pueblos y gobiernos que hemos apostado por la autodeterminación, la soberanía y la libertad verdadera, ha de ser una vez mas NO a la injerencia de Estados Unidos, NO al imperialismo!
Aun “huele a azufre” por los lados del norte, pero en nuestra tierra venezolana huele a paz, a esperanza, a futuro, a dignidad, a Soberanía, a Independencia Nacional, a Patria y sobre todo huele a Revolución Bolivariana.

Mary Ávila
@mavilab