mud

 

¡Sorpresa! La MUD, ya no se llama MUD sino Frente Amplio Venezuela Libre, porque hay que renovarse, disimular esa raya de la Mesa de la Unidad, cuyo único criterio verdaderamente unitario fue su vocación al fracaso, ese pisarse los callos y mangueras entre ellos mismos, en una pelea interna plateada sobre la imposibilidad de que Maduro saliera corriendo y dejara al gobierno al primer ¡Vete ya! Y de ese quítate tú pa’ ponerme yo y aquel rosario de opciones para sacar a Maduro en seis meses, tan variado, tan contradictorio, tan delirante que los seis meses se convirtieron en años y hoy, el 2018 que parecía tan lejano, encuentra al antichavismo pulverizado por el desgaste, la decepción, la desesperanza; sumido en la apatía y con la ansiada elección presidencial ya no tan ansiada, a la vuelta de la esquina.

“El que se cansa pierde” -decían eufóricos cuando creyeron que Maduro era Maburro y que no iba a aguantar ni un solo round. Y nos salió Muhammad Alí el muchacho y al antichavismo le salieron los suyos llorones, cobardes y gafos. Escondidos tras las faldas del gobierno gringo, siempre esperando un misil importado que les hiciera la faena. Y mientras esperaban, montaban un circo sangriento donde los hijos de otros, nunca los suyos, ponían la sangre. “Descargue usted esa arrechera“, La Salida, La Marcha sin Retorno, calle calle y más calle, La Mamá de Todas la Marchas, La Hija de la Mamá de Todas las Marchas, La Nieta, La Abuela, El Plebiscito, que ahora sí, que La Hora Cero, que ¿ya se fue?, que sigue ahí… Y así hasta que se cansaron de tragar humo, mentiras y derrotas.

Y la MUD, que ya no se llama MUD, tiene que recoger el reguero. Y se inventan nuevas ideas tan viejas que huelen a bostezo, y cambian de nombre y ahora son El Frente Amplio, y no llenan ni un pequeño teatro. Y presentan las mismas caras, con la misma soberbia, con el mismo desprecio tanto a los suyos, como a los chavistas, porque su desprecio nos supera a todos: desprecian a Venezuela.

Y vuelven obligados. Y se sientan juntos, como perros adiestrados que solo acatan la voz del amo, a cambio de migajas que se disputarán luego a dentelladas. Y ladran, oootra vez, el mismo discurso suicida, con las mismas falacias, con los mismos atajos que los llevaron al infranqueable fondo de barranco donde están hoy.

Fuente: carola chavez